| Reuters |
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Bielsa ha insistido a lo largo de su campaña como seleccionador nacional en mantener sus convicciones ofensivas, en ser fiel a un estilo que no sólo le convence sino que además le reclama "el pueblo futbolístico" argentino, según dijo hace unos días en Perú.
Una parte de la prensa de su país, en el que la supuesta sabiduría popular exige fútbol de toque, regate y gol, aunque a la hora de la verdad todos celebran el triunfo por más que se consiga en el tiempo añadido y con la mano, criticó incluso al equipo de Bielsa por su estilo "demasiado ofensivo", excesivamente vertical y con poca pausa, más europeo que sudamericano.
La realidad marca que Bielsa todavía paga antiguas pero vigentes facturas por un discreto Mundial asiático en el que Argentina no pudo pasar la primera ronda, así como un alto precio por la supuesta antipatía que genera en algún sector del periodismo un técnico que no da entrevistas y que no es precisamente carismático.
En el plano estrictamente futbolístico, esta versión de la Copa América ha servido para que el "Loco" reafirmara sus conceptos de fútbol ofensivo.
"Argentina ataca con seis jugadores", se ha cansado de repetir el entrenador.
En su última comparecencia ante los periodistas en Lima, hasta mencionó a algún despistado que estos futbolistas eran Juan Pablo Sorín y Javier Zanetti, quienes llegan desde atrás, el que juegue como enganche (Andrés D'Alessandro o Carlos Tevez), más los puntas César Delgado, Luciano Figueroa o Javier Saviola y Cristian "Kily" González.
"Ante Brasil vamos a atacar con seis hombres, como siempre, en una prueba más que suficiente de protagonismo y convicción", sostuvo Bielsa.
"Pero todavía tengo que resolver la mejor manera de defender", agregó, después de señalar que no sería conveniente que ignorara que el equipo de Carlos Alberto Parreira tiene tres hombres de peso en función ofensiva: Adriano -el goleador del torneo con seis tantos-, Luis Fabiano y el estratega Alex.
A Argentina, al menos en este torneo continental, nunca se le opuso una selección con semejantes nombres a la hora de agredirla, ni tampoco esa cantidad de jugadores.
Hasta el momento, el técnico se las había arreglado con el valencianista Roberto Ayala sobrando, con el nuevo jugador del Manchester United Gabriel Heinze para tomar al único punta rival y con el centrocampista Javier Mascherano marcando a un eventual segundo delantero, como ocurrió en el debut ante Ecuador cuando Franklin Salas se sumó a Agustín "Tin" Delgado.
Los restantes movimientos ofensivos de los rivales Argentina los contrarrestó con movimientos colectivos propios.
Otro de los principios que ha pregonado Marcelo Bielsa en el torneo, y con razón, es que para atacar bien, hay que defender bien y recuperar lo más pronto posible el balón.
Según el técnico, los mejores partidos de Argentina se producen cuando su selección recupera bien la pelota, y un sello distintivo del equipo albiceleste es la predisposición y el esfuerzo físico que entregan sus jugadores para cumplir en este apartado.
El trío Adriano-Luis Fabiano-Alex quita el sueño a Bielsa, quien consideró que no es conveniente que ni Zanetti ni Sorín se cierren para cumplir este tipo de función defensiva, por lo que se estima que otro zaguero, Fabricio Coloccini o Facundo Quiroga, jugará desde el principio y obligará al técnico a quitar del equipo a un jugador a priori con características más ofensivas.
El abanico de posibilidades es amplio, aunque por los elogios del entrenador hacia Luis González, Sorín, Zanetti o "Kily" González, los candidatos más potables para salir podrían ser Luciano Figueroa o el mismo Carlos Tevez, hecho que de una forma o de la otra generaría además variantes posicionales en el equipo.
Lo concreto es que Bielsa respeta las características ofensivas y los nombres de Brasil. Y como en el fútbol los rivales también juegan, aunque algunos soberbios se empeñen en negarlo, no parece descabellado el pensamiento del entrenador.
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