| EFE |
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| Estados Unidos demostró ser el favorito y pasó a la final |
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21/JUL/2005 -Estados Unidos, que perdía por 1-0 cuando sólo faltaban
cuatro minutos para el final del partido, consiguió empatar en el minuto
86 por mediación del centrocampista John O'Brien, que se encontró
con un balón dentro del área que había peleado el delantero
Landon Donovan, la gran figura de su equipo.
Con el empate 1-1, Estados aprovechó el desánimo y desconcierto
de la defensa de Honduras, que había jugado un gran partido, hasta el
gol del empate, y de nuevo Donovan en un saque de falta indirecta desde el lado
derecho metió un balón perfecto para que el defensa Oguchi Onyewu
rematase a placer el definitivo 2-1.
Estados Unidos, que estuvo sin entrenador Bruce Arena desde el minuto 54 cuando
fue expulsado por protestar la actuación del árbitro jamaiquino
Peter Prendergaft, jugará su quinta final de la Copa de Oro el próximo
domingo frente al ganador de la segunda semifinal que esta noche disputan los
equipos de Colombia y Panamá.
El equipo anfitrión, que junto a México son las dos selecciones
que han disputado las ocho ediciones de la Copa de Oro, buscará su tercer
título después de haberlo ganado en 1991 y en el 2002 y disputar
otras dos finales (1993 y 998).
El gol de Honduras fue conseguido en el minuto 30 de la primera parte en una
gran jugada de contraataque entre Milton Tyson Núñez y Mario Iván
Guerrero, que con un tiro con la pierna derecha batió por bajo al arquero
estadounidense Kasey Keller.
Honduras, que participó por séptima vez en la Copa de Oro, tuvo
su mejor clasificación en la primera edición de 1991 cuando precisamente
se enfrentó a Estados Unidos y después de terminar el tiempo reglamentario
y la prórroga empatados 0-0, el equipo anfitrión se quedó
con el título al ganar 4-3 en la serie de penaltis.
El equipo centroamericano hizo de nuevo todos los méritos para estar
en la final, pero una vez más la clase de un jugador llamado Donovan
y la fortuna que no le había favorecido durante la mayor parte del partido
hizo posible que Estados Unidos lograse su pase a la final.
Si Honduras dominó la primera parte y se mereció el 1-0, Estados
Unidos con Patrick Nooan en el minuto 75 y Donovan en el 83 pudieron haber conseguido
el gol del empate, pero el portero Junior Morales que salió por el lesionado
Victor Coello lo evitó con dos grandes paradas.
Sin embargo, Donovan se echó al equipo sobre los hombros, luchó
cada balón dentro del área de Honduras y al final forzó
los dos únicos errores graves que les iban a costar la eliminación
a los centroamericanos.
El partido no pudo comenzar mejor para Honduras cuando a los 36 segundos el
delantero Wilmer Velázquez se encontró con un balón regalado
por la defensa de Estados Unidos y sólo ante Keller se precipitó
para tirar flojo y a las manos del portero de Estados Unidos.
Pero el fallo no desánimo al conjunto catracho que siguió imponiendo
su velocidad en el ataque y un gran control en la defensa con Samuel Caballero,
teniendo el control del balón e imponiendo el ritmo del partido.
La lesión del defensa Eddie Pope en el minuto 15, que forzó su
salida por Frank Hejduk, perjudicó todavía más el trabajo
de contención de los hombres de Arena, que vieron como en el minuto 21
Núñez marcaba un gol con pase perfecto de Guerrero, pero el árbitro
Prendergaft anuló por un más que discutido fuera de juego.
Estados Unidos reaccionó con DeMarcus Beasley, que se fue sólo
dentro del área de Honduras y el portero Coello salió con la pierna
por delante haciendo un claro penalti que Prendergaft tampoco señaló.
A partir de se momento, Estados Unidos comenzó a equilibrar las acciones
en el campo, pero su defensa siguió sin contener el fútbol de
contraataque de Honduras, que al minuto 24 con Núñez volvió
a probar la solidez de Keller.
La respuesta del equipo estadounidense no se hizo esperar y el defensa Onyewu,
al minuto 26 remató de cabeza cruzado un saque de esquina y con Coello
batido el balón salió lamiendo la parte baja del poste derecho.
Cuando todo parecía que Estados Unidos había encontrado su mejor
fútbol, surgió la genialidad de Núñez, que se aprovechó
del balón que entregó mal Hejduk en el centro del campo y le dio
un pase perfecto a Guerrero para que se fuese hacía el marco de Keller
y con un tiro por bajo pusiese a Honduras con la ventaja de 1-0.
De nuevo, Estados Unidos reaccionó y a los 36 minutos Steve Ralston
remató de cabeza, pero la suerte estuvo de parte de Coello que ya batido
vio como el balón se fue al poste izquierdo.
Luego Coello iba a realizar un doble parada para salvar su marco, pero en la
segunda cayó mal sobre su hombro izquierdo el que ha tenido lesionado
y le tocó abandonar el partido cuando ya se jugaba los minutos de descuento.
Hasta ese momento, Honduras había jugado un partido perfecto, pero se
olvidó de hacerlo en los últimos 10 del tiempo reglamentario,
y Estados Unidos, como había anticipado Arena, terminó demostrando
en el campo su condición de favorito al llevarse la victoria.
El jugador Miller lite del encuentro: Oguchi Onyewu (USA)
Alineaciones:
2 - Estados Unidos: Kasey Keller; Steve Ralston, Jimmy Conrad, Oguchi Onyewu,
Eddie Pope (Frank Hejduk, mi.15); Pablo Mastroeni (Clint Dempsey, mi.58), Chris
Armas, John O'Brien; Damarcus Beasley, Josh Wolff (Patrick Noonan, mi.63) y
Landon Donovan.
1 - Honduras: Víctor Coello (Junior Morales, mi.45); Samuel Caballero,
Maynor Figueroa, Mario Berríos, Oscar García, Erick Vallecio;
Asthor Henríquez, Elvis Turcios (Wilson Palacios, mi.75); Wilmer Velásquez,
Milton y Mario Iván Guerrero.
Goles: 0-1. mi.30: Mario Iván Guerrero; 1-1. mi.86: John O'Brien y 2-1.
mi.92: Oguchi Onyewu.
Arbitro: El jamaiquino Peter Prendergaft: Amonestó con tarjeta amarilla
a Samuel Caballero (mi.45), Elvis Turcios (mi.49), Mario Berríos (mi.57)
y Oscar García (mi.72) de Honduras, y a Pablo Mastroeni (mi.34) y de
Estados Unidos
Incendias: Primer partido de semifinal de la Copa de Oro disputado en el Estadio
de los Gigantes de Nueva Jersey con terreno en malas condiciones, se resbalaron
constantemente los jugadores, y ante una buena asistencia de público,
en su mayoría hondureños que animaron constantemente al equipo
centroamericano como si estuviesen en su propio campo.
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