| Isela Álvarez, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, explicó que el material genético humano sufre daños a lo largo de la vida, pero posee mecanismos propios de defensa que lo ayuan a protegerse.
Además la doctora agregó que las enfermedades degenerativas, como el cáncer y la diabetes tipo 2, se manifiestan 10 ó 15 días después que el ADN es dañado.
La toronja tiene propiedades comprobadas que actúan como protectoras del ADN, por eso los especialistas decidieron utilizar esta fruta para analizar.
"De manera experimental hemos comprobado que el jugo de toronja evita que el ADN sea dañado, y si ya fue deteriorado puede intervenir en la reducción de mutaciones. Estas características corresponden a las de un agente denominado antimutágeno", comentó Álvarez.
Las pruebas fueron realizadas en animales de laboratorio y linfocitos humanos. Hasta el momento se ha comprobado que su acción está relacionada con su capacidad antioxidante, además inhibe la formación del carcinógeno en el metabolismo.
En un estudio reciente se comprobó que el jugo no elimina las células dañadas, pero estimula su capacidad de reparación del ADN.
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