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Simplemente hazlo

The New York Times
Thomas L. Friedman.

Thomas L. Friedman
De The New York Times

Hace mucho que detesto el proyecto ley de emisión de carbono recientemente aprobado en el Congreso. Es muy débil en algunas áreas y demasiado complicado en otras. Un sencillo y eficiente impuesto para las emisiones de carbono haría mucho más sentido que esta jerigonza caricaturesca. Es patético que no podamos hacerlo mejor. Es vergonzoso que se hayan hecho tantas concesiones a quienes contaminan. Es pésimo. Es una vergüenza. Y lo repudio.

Pero vamos a pasar rápido esa ley en el Senado para hacerla efectiva.

¿Por qué? Porque, a pesar de tantos defectos, es la primera propuesta efectiva de los Estados Unidos para controlar los cambios climáticos a través de un precio para las emisiones de carbono. El rechazo del proyecto ley sería entendido por el mundo como si los EE.UU. estuviesen en contra de la realidad y de la urgencia de los cambios climáticos, lo que perjudicaría las iniciativas de energía inteligente en todo el mundo.

Pero todavía es importante que, si el gobierno de los EE.UU. coloca un precio en las emisiones de carbono, por más débil que sea la ley, eso modificará definitivamente la mentalidad de los consumidores, inversionistas, agricultores, innovadores e inversionistas que, con el tiempo, podrán hacer la gran diferencia, semejante al impacto de cuando se descubrió que el cigarro causaba cáncer. Después de aquella declaración, nadie jamás vio los cigarros con los mismos ojos.

Lo mismo podrá ocurrir ahora. Por lo tanto, cada decisión de inversión en los EE.UU. -que abarque la forma como se construyen las casas, la fabricación de productos o la generación de energía- abarcará escoger actitudes que generen el menor costo de emisión de carbono. E insertar las emisiones de carbono en las decisiones corporativas llevará la innovación y la aplicación de tecnologías sostenibles a un nivel elevado y hará la eficiencia energética más accesible. Y eso no es poco.

Ahora que el proyecto está a camino del Senado, necesitamos intentar mejorarlo y evitar que se diluya. Para eso, necesitamos el apoyo de los tres agentes responsables por la debilidad del proyecto hasta ahora: el partido republicano, el presidente Barack Obama y nosotros, el pueblo.

La debilidad del proyecto no es culpa de sus creadores, los representantes Henry Waxman y Ed Markey. "A ellos se los obligó a abrir concesiones", dijo Dan Becker, director de la Campaña para un Clima Seguro, "porque casi todos los republicanos del Congreso votaron contra el proyecto y en nada contribuyeron para perfeccionarlo. Entonces vamos a hacerlo pasar en el Senado, ellos necesitaban todo el apoyo que consiguiesen de los demócratas de los estados productores de carbón y, para conseguirlo, fueron obligados a abrir concesiones".

¿Qué piensan los republicanos? Ellos no hicieron nada para crear algo parecido con el impuesto del carbono. ¿Será que el partido republicano quiere ser conocido como el partido de los escándalos sexuales y de los contaminadores o quiere ayudar a los EE.UU. a dominar la industria global del futuro: TE ¿ la tecnología de la energía? ¿Cómo pudieron los republicanos estar tan contra el medio ambiente, justo cuando el país se volvía más y más ecológico?

En una perspectiva histórica, "los republicanos son tan responsables por el liderazgo americano en los asuntos del medio ambiente como los demócratas", dijo Glenn Prickett, vicepresidente sénior de la Conservación Internacional. "Los dos presidentes más preocupados con el medio ambiente en la historia del país fueron Teddy Roosevelt, que creó nuestro sistema de parques forestales y Richard Nixon, cuya administración nos dio la Ley del Aire Puro y la Agencia de Protección Ambiental." George Bush padre, firmó en 1993 el Tratado de Río, para preservar la biodiversidad.

Claro, el objetivo del proyecto ley -que es el de reducir las emisiones de carbono al 17% debajo de los niveles de 2005 hasta 2020- no llega cerca de lo que los científicos nos dicen qué es necesario para controlar los cambios climáticos. Pero también contiene decisiones importantes para impedir que los nuevos edificios construidos no malgasten energía, que nuestros electrodomésticos sean ecológicamente inteligentes y que se preserven las selvas como la de la Amazonía.

Necesitamos que los republicanos que creen en el conservadurismo fiscal apoyen esa legislación en el Senado. Queremos que esa ley transforme todo el país y que no sea sólo una tela política más. Espero que ellos empiecen a darles oídos a republicanos ambientalistas como Dick Lugar, George Shultz y Arnold Schwarzenegger.

Yo también espero que Obama se manifieste más. Su abordaje del proyecto me parece calculado, como si estuviera con miedo de ser manchado por apoyarlo, como si él estuviera dispuesto a hacer solamente una presión interna, como si a él no lo afectara su fracaso. Esa no es la forma de luchar esa guerra. Él tendrá que movilizar al país entero para presionar al Senado, informando correctamente a los americanos, en cada discurso, sobre las oportunidades y la necesidad de una ley seria para el clima y la energía. Si él no estuviera dispuesto a arriesgar exponerse a favor del proyecto, el fracaso me parece seguro.

Y estamos también, nosotros, el pueblo. Atención, jóvenes americanos: El futuro climático de su planeta está siendo decido en este exacto momento en los pasillos del Capitolio, donde los intermediadores de la industria del carbón ejercen su influencia. ¿Quiere hacer la diferencia? Entonces deje la computadora y convenza a sus amigos. Lleve un millón de personas a Washington Mall exigiendo un impuesto para la emisión de carbono. Eso atraerá la atención del Senado. Si va a hacerlo, hágalo bien.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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