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Victoria de la paciencia. Y de la estrella

AP
Daniel Alves celebra el gol de tiro libre con el que Brasil avanzó a la final de la Copa Confederaciones, a costa de Sudáfrica, la selección anfitriona.

Bob Fernandes
Directo desde Johannesburgo, Sudáfrica

Daniel Alves marcó en un juego de paciencia. Brillaron la apuesta y la estrella de Dunga.

La victoria de la experiencia y de la mayor calidad, de la paciencia, de la apuesta correcta y de la estrella de Dunga al cambiar a André Santos por Daniel Alves al final, a los 36.

Victoria contra un equipo que entrena para eso hace 40 días, que jugaba el más importante partido de su historia.

Noche helada en el Ellis Park, bajo el impacto de una tarde en Soweto.

El gueto de los tiempos del apartheid es hoy un barrio también clase media en sus franjas, pero en las bajadas la miseria en nada difiere de la que se ve luego a lo largo de la carretera a La orilla del río Tiete, en Sao Paulo, de las periferias de cualquier gran ciudad de Brasil.

La diferencia está en el peso de la historia recentísima, en las marcas del dolor, de la opresión.

En el monumento a Hector Pieterson, el niño asesinado por la policía el 16 de junio de 1976, no se puede evitar sentir un nudo en la garganta ante la imagen legendaria, de la brutalidad de un régimen congelada en una foto.

Mbuysa Makhubu agarra en sus brazos al niño muerto a tiros. A su lado, la desesperación, el dolor de la hermana de Hector Pieterson. Al fondo, la conmoción, la perplejidad de quien ve la escena aquel 16 de junio.

Mbuysa, perseguido por el régimen, huyó primero a Botswana, fue visto por última vez en Nigeria. Sobraron la foto y la leyenda. En la misma plaza del monumento inaugurado por Nelson Mandela en 1992, el museo en nombre del mártir Pieterson.

Quien vio Auschwitz, supo de Sobibor, Dachau, de los navíos negreros, de Palestina, sabe que palabras no bastan para describir tanto odio, dolor y miseria humana.

Joseph Kgatlga, 37 años, nacido en una tribu Zulú, es el guía de la visita. Estanca en la puerta del museo. Se niega a entrar, se explica:

-No condigo entrar ahí, me hace mal...

A la salida los porteros hacen la misma pregunta que hicieron mucamas, choferes, camareros, que se oye por Johannesburgo este jueves:

-¿Bafana, Bafana va a ganarle a Brasil?

La derrota de España campeona europea ante los EE.UU. incendió corazones y mentes en Sudáfrica.

Bafana, lo mismo que boys, muchachos. Ya estamos en Ellis Park. El juego empieza dentro de media hora, pero en el estadio, con espacios donde las entradas son más caras, las infernales vuvuzelas y los gritos por los Bafana, Bafana.

Cámaras en la hinchada, y una pancarta:

-(Joel) Santana is South African.

Y en otro:

-Mandela is Brazilian.

Difícil sacar las manos de los bolsillos del saco y golpetear en el teclado, dedos congelados. Diez grados, sensación térmica de ocho y el vientito cortante.

Empieza.

Los Bafana no aparentan nerviosismo, punto para el entrenado Joel Santana. Sin la pelota retroceden todos, arman dos líneas de cuatro. Joel prometió una "Muralla China", pero también contraataques.

Ramires, de izquierda a los 12, primera patada en dirección al gol. Booth. El único blanco del equipo. Él toca la pelota y el estadio en coro:

-Booooooooooo...

Gaxa patea, contiguo al poste derecho. Casi. Juego de estudios, la pelota de pie en pie. Ramires, hoy, no parece tan bien. ¿Será que, como casi siempre, dificultad contra equipos africanos, de quienes heredamos, que también conocen la ginga?

Felipe Melo inventa, pierde la pelota, Dunga sacude los brazos. André Santos comete una falta. Pelota levantada y el capitán Mokoena casi mete de cabeza.

Luisão comete una falta, innecesaria. Peligro a los 28. Y Júlio Cesar cede un tiro de esquina. Las vuvuzelas molestan. Falta grosera de Felipe Melo, tarjeta amarilla. Kaká se libra y avanza, por primera vez, toca para Ramires¿que pierde el tiempo de la pelota dentro del área.

André Santos, de lejos a los 33, segundo patea al gol.

Kaká recibe a los 36, gran drible, y patada a la izquierda de Khune. Si llega, entra. Ramires roba, Kaká dispara por la derecha a los 41. Patada débil, Khune la agarra. Disparo de Piennar medio minuto después, a la derecha. Júlio Cesar vuela, no la encuentra. Se va, se acaba.

Falta en André, a los 45 al frente del área. Nada.

Fina del primer tiempo. Brasil tiene más experiencia y talento, Sudáfrica equilibra con vigor físico y el juego en casa. Parada durísima, los africanos estuvieron más cerca. Joel cumple su promesa, su equipo se defiende pero también ataca.

En los juegos anteriores, el aislamiento de Luis Fabiano no se hace sentir, las jugadas fluyeron, por el centro y por los lados. Hoy, sin la ventaja de la ginga sobre aquellos que también saben bailar, se evidencia lo que le falta al 9 en agilidad, movilidad y...

Reinicio. Frío mucho más fuerte. Brasil parece más experto. Inseguridad, secuencia de vacilaciones en la izquierda. Júlio Cesar salva a los 12 una pelota desviada en la defensa. Con la punta de los dedos. Amarilla para André en un contraataque.

En las pocas que llegan allá adelante Luis Fabiano tiene dificultad en el dominio, atrasa la jugada. No está bien hoy. Hora de cambiar, de más velocidad.

Felipe Melo busca, pierde, permite un contraataque después del error grosero de André Santos en el ataque.

Joel adelantó la marcación de su equipo, cuatro delante del medio campo, aísla aún más el ataque brasileño. Resta el intercambio de la pelota entre defensores y medio campo, a la espera de la oportunidad que no llega.

Daniel Alves va a entrar, a los 36. Ramires deja trasparecer, se mueve como si le tocara a él. Sale André Santos, que tiene una amarilla, que parece sentir la responsabilidad. Imaginemos lo que piensa y siente Kleber en el banco de reservas, aún siendo claro que es una apuesta de Dunga.

Robinho cae, Dunga le grita al árbitro, mucho. Felipe y Kaká también.

Faltan 5 para la prorroga. Si viene, ventaja para aquel que tenga más oxígeno. No viene porque a los 43 Ramires sufre la falta.

Fue, pero el árbitro también marcó debido a la presión de Dunga y compañía. Daniel Alves, que ensaya en todos los entrenamientos, patea con estilo, arriba, a la izquierda.

Brilla la estrella de Dunga, que metió a Daniel en la izquierda, en búsqueda de la velocidad, de una pelota parada. Jugadores lo reconocen, abrazan al entrenador.

Luis Fabiano, sólo, de izquierda, pierde el gol que acabaría de una vez. No es su noche. Sale, entra Kleberson.

Fin. Brasil en la final, contra los EE.UU.

Victoria de un equipo paciente, maduro, en una noche sin brillos. Joel Santana armó bien su equipo, dijo que buscaría jugar de igual a igual y lo hizo, aunque fuera marcando mucho. Dijo también, en la víspera:

-Brasil es calidad, talento, no se puede equivocar contra una selección como la de Brasil. Basta un error y se acabó. Si ganamos será feriado nacional.

El feriado no vino

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