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AP
El capitán brasileño Lucio celebra con el trofeo de la Copa de las Confederaciones tras la victoria de su equipo por 3-2 ante EEUU, en el estadio Ellis Park de Johanesburgo (Sudáfrica).
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Bob Fernandes
Directo desde Johannesburgo (Sudáfrica)
Ellis Park, final, Brasil y EE.UU. Fiesta de clausura de 15 minutos. Normal. Nuevamente espacios en los sectores más caros. Nóminas anunciadas. Kaká, de lejos el más aplaudido, seguido de Robinho y de Ramires. El mismo equipo, las mismas cornetas ("vuvuzelas") en la tribuna.
El mismo frío. En el túnel de acceso a la cancha, brasileños y norteamericanos de ropa deportiva, soplando sus manos. Zuma, el presidente de Sudáfrica, Blatter, el de la Fifa, y Teixeira, el de la CBF, saludan a los jugadores.
Himno de los EE.UU. El técnico Bradley y todos los jugadores volcados hacia la bandera, mano derecha sobre el pecho. El himno ejecutado correctamente.
Himno de Brasil. Kaká y Maicon con la mano derecha en el pecho. El himno, por quinta vez en la Copa, ejecutado erróneamente. ¿Entonces, para qué el himno? Y nadie dice nada.
Fotos. Brasil de Dunga, donde, dice y repite él, "todos son titulares", posa con los 23 jugadores.
El hijo del camerunés Mark-Vivien Foe, muerto en campo de juego hace 6 años en una Copa de las Confederaciones, lee un homenaje a su padre. El técnico Bradley deja el banco, saluda al muchacho cuando él baja en dirección a los vestuarios.
Comenzó.
Dempsey patea, débil, al gol. Maicon triangula, cruza, córner. Maicon patea desde lejos. Córner. Kaká se anticipa, toca de cabeza hacia afuera.
Brasil soñoliento.
Falta para los EE.UU., pases con la pelota, vacilaciones en el área, Luisão deja Dempsey suelto. No patea bien, pero la pelota va a la derecha de Júlio Cesar. Uno a cero. Otro resultado inesperado en África. Dunga quieto, la mano izquierda en el mentón.
Brasil prueba del propio veneno, la pelota parada. La misma que le dio a Felipe Melo el primero contra los EE.UU. en la primera fase.
Córner para los EE.UU. Melé en el área amarilla. Casi el segundo. El habitual tonto, un invasor profesional hincha del Corinthians, intenta entrar en la cancha. Sale arrastrado y sin camisa.
André Santos sube siempre, pero una subida estéril. No llega a la línea de fondo, no se aproxima de Robinho. ¿Brasil empuja los EE.UU. hacia la defensa; o los EE.UU. retroceden para buscar el contraataque?
Era el contraataque. Y, nuevamente, el propio veneno.
Error en el córner, Maicon le pasa mal la pelota a Robinho, propicia la acción fulminante, en muy parecida con el segundo gol contra los EE.UU. en la primera fase. Davis para Donnovan, que corta Ramires y patea a la izquierda. Dos a cero.
Felipe Melo y Gilberto Silva parecen perdidos, como casi todo el equipo. Sintieron el golpe. Ramires, mal, pierde otra. Robinho, improductivo, se equivoca. Hay quien no crea en ellas, Brasil parece que también no lo creía, pero sorpresas existen.
Y están en el Ellis Park.
André Santos llega en la cara do gol, Howard defiende. Luisão, mal. André pierde el tiempo de la pelota, marca mal a Altidore. Falta peligrosa a la derecha. El banco entero le pide al equipo que salga del área. En vano.
Se desesperan. Robinho y Kaká, cercados por cuatro, levantan las manos, quieren la pelota. ¿Para qué?
El equipo está estático cuando tiene la pelota, nadie se disloca.
Último lance. Maicon cruza, Luis Fabiano casi llega. Se quedaron en el casi.
Fin del primer acto. Los EE.UU. juegan bajo el lema de Obama, y de la entrevista en la víspera:
-Yes, We Can!
Cansancio a parte, que será alegado y no deja de ser real también, muy mal el equipo, incluso los que lucharon mucho como Maicon y Ramires. No deberíamos ni siquiera particularizar.
Incluso con los ejemplos de Egipto, Italia y España, que perdieron antes, la selección parece haber entrando en campo creyendo que podría ganar a cualquier momento.
Cuarenta segundos. Luis Fabiano, delante del área, gira de izquierda, en el ángulo superior: 2 a 1. Todo el equipo vibra en la cancha.
¿Se despertó Brasil?
Kaká se equivoca, concede el contraataque. Gilberto Silva y Felipe, inertes, ven el intercambio de pases delante de la defensa. Los EE.UU. triangulan a sus espaldas.
Lúcio cabecea en el córner, rebote de Howard, Gilberto Silva, de izquierda, aísla.
Kaká cabecea. Gol. Howard la saca de adentro, pero el sueco Martin Hansson
se equivoca, y no lo anota.
Siguió el juez de línea, también sueco, que se quedó estático.
André Santos sale, entra Daniel Alves. Ramires le da lugar a Elano.
Kaká exhausto. Maicon exhausto. Dunga no sustituye. Kaká dispara por la izquierda, cruza, Robinho patea, Howard defiende, travesaño, Luis Fabiano ejecuta de cabeza. Empate. A los 28.
Dos a dos. Dunga grita en el banco. Los de la banca brincan, saltan.
Luis Fabiano lucha, lucha, lucha. Córner. Las vuvuzelas, las bocinas africanas, infernizan, incendian a la hinchada, el estadio se levanta. Lúcio, de cabeza fulmina los EE.UU. A los 39. Delirio en el Ellis Park. La sorpresa se fue.
Yes, nosotros podemos.
Córner. Bradley pone una torre calva en la cancha, Casey. No funciona. Falta un minuto. Pelota a la torre calva. Nada. Tres de aumento. Ansiedad.
El banco amarillo quiere invadir la cancha. Rodrigo Paiva, de la Comunicación, le grita al juez, a la orilla de la cancha:
-Acabó, acabó...
La pelota cae en el banco brasileño, que la esconde, no quiere devolverla. Américo Faria, supervisor, regaña a los muchachos.
Fin.
Gritos, saltos, piruetas, volteretas, euforia en el Ellis Park.
El banco brasileño invade la chancha. Lúcio llora, le agradece al "Padre". Todos se abrazan. Los instrumentos para el batuque, escondidos hasta entonces, aparecen en el banco. Dunga vibra, abraza a quién aparece delante de él.
Ronda en la mitad de la cancha, todos abrazados, Dunga en la ronda. Todos arrodillados, oraciones. (Hoy, Alguien de hecho se hizo presente.)
Ensalada brasileña, sincrética. Ensayo de batucada en la cancha, I Belong To Jesus en las camisetas de los evangélicos.
Premiación. Luis Fabiano, bota de oro, el goleador y, de verdad, el mejor en la cancha. Pero la Fifa premia a Kaká, electo también el crack de la Copa.
Victoria extraordinaria, espectacular. Después de un primer tiempo desastroso, el equipo fue a buscar fuerzas que parecían ya no existir más.
Dunga. Maldecido, hecho símbolo del fracaso en 1990, capitán y Campeón del Mundo en 1994. Hace tres años en el comando, bajo intensa artillería, campeón de América, campeón en la Copa de las Confederaciones.
El equipo corre hacia las cámaras de la Red Globo, quiere hacer un batuque para la familia vía satélite. El hombre Fifa lo prohíbe.
Lúcio levanta la copa, Brasil tricampeón de la Copa de las Confederaciones.
Yes, nosotros podemos.
En el intervalo, en los vestuarios, los jugadores de la selección adoptaron, a los gritos, el lema de Barack Obama y de los EE.UU. en la primera etapa:
-Yes, nosotros podemos.
Terra Magazine