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Empresarios van por un "Silicon Valley" chileno

PITS/Reproducción
En Chile hasta el 80 por ciento de las pequeñas y medianas empresas muere antes de un año de nacidas, explica Luis Stein, responsable del proyecto PITS.

Alejandra Matus
Santiago, Chile

Un grupo de pequeños empresarios en tecnología está empeñado en crear en Santiago un polo de desarrollo que permita el nacimiento, despegue y crecimiento de las empresas chilenas y latinoamericanas del rubro, al estilo de lo que ocurre con los parques tecnológicos en Europa o Silicon Valley, en Estados Unidos.

Los inversionistas quieren poner la primera piedra del Polo de Innovación Tecnológica de Santiago (PITS), como llaman a su proyecto, el segundo semestre de este año, a pesar del impacto que puede tener la crisis económica en el financiamiento de la iniciativa.

Así se lo contaron a Terra Magazine Alvaro Portugal, presidente del Grupo de Empresas Chilenas de Software y Servicios (GECHS), y el vicepresidente de la organización, Luis Stein, responsable del proyecto PITS.

El GECHS fue creado en 2002 con el propósito de promover el desarrollo de la industria tecnológica y de posicionar fuera de Chile la oferta de sus 70 empresas asociadas. Según Portugal -socio de Blue Company, una empresa que ofrece productos de Web 2.0-, el objetivo de los socios del GECHS es dejar prestar sólo servicios, para ponerse a crear productos innovadores, atractivos para el mercado internacional. "La idea es crear cosas que aún no existen", dijo Portugal, como ocurrió en los comienzos de Silicon Valley, con jóvenes creando programas en los garajes de sus casas.

El esfuerzo ha dado sus frutos. Los asociados de la GECHS pasaron de facturar 2 millones de dólares en 2007, a 20 millones de dólares en 2008. En ese período crecieron un 22 por ciento, muy por encima del porcentaje que creció el PGB de Chile, aunque todavía su participación en el mercado global es ínfima.

"Si logramos potenciar nuestras empresas y ayudar a la formación de otras nuevas, nuestras exportaciones pueden aumentar un mil por ciento", explicó Stein, cuya empresa, virtual21, integra software para uso de los call centers.

Desde que crearon el GECHS, en 2002, a estos empresarios les ha rondado la idea de levantar un edificio que les permitiera reunir sus oficinas en un solo lugar y, así, abaratar costos en el uso de espacios y servicios de uso común, como un data center, auditorio, proveedores y hasta la cafetería.

Sin embargo, en 2007, cuando conocieron el Parque Tecnológico de Madrid, el sueño creció. "Nos entusiasmó la idea de tener un polo tecnológico que permita potenciar el desarrollo de empresas y acompañarlas durante toda su evolución, desde la concepción de la idea, hasta su maduración y aceleración de crecimiento", explicó Stein.

"Nuestro sueño es convertir a Chile en la plataforma tecnológica de Latinoamérica. Que un peruano que quiera emprender un negocio tecnológico, no piense en Silicon Valley, sino en Santiago, en el PITS", agregó Portugal.

Algo parecido a lo que hizo el ayuntamiento de Barcelona, con su propuesta Barcelona Activa, un polo de impulso al emprendimiento en general, en que las personas con una buena idea pueden ocupar una oficina de noche, mientras constituyen su empresa y esperan el momento adecuado para renunciar a sus trabajos. "También tiene una súper guardería para que las mujeres puedan hacer lo mismo", agregó Stein.

"Barcelona Activa tiene un equipo designado por el Ayuntamiento que estudia las propuestas de los postulantes, desde la simple concepción de una idea. Si es aceptado, tendrá apoyo del Ayuntamiento hasta que la idea florezca y llegue a buen puerto. Gracias a ello, Barcelona Activa tienen el récord de que el 80 por ciento de los emprendimientos nacidos allí sigue existiendo al cuarto año¿, explicó Stein. "En Chile, sin ese respaldo gubernamental, la realidad es que el 80 por ciento de las pequeñas y medianas empresas muere antes de un año de nacidas".

Háganlo ustedes

En 2007, la GECHS le planteó la idea del PITS a la oficina de gobierno responsable de impulsar el desarrollo de las empresas, CORFO (Corporación de Fomento). "Nos dijeron: 'Muy buena la idea, pero háganlo ustedes'", agregó Stein.

Entonces los dirigentes reunieron a un grupo de asociados y les plantearon la idea. Así reunieron los primeros 12 millones de pesos (algo así como 21 mil dólares), con los que pagaron la propuesta arquitectónica, a cargo del premio nacional de arquitectura Juan Sabbagh. El siguiente paso fue comprometer a los inversionistas iniciales en la recaudación de 12 millones de dólares, que costaría construir el primer bosquejo del PITS, proyectado en una superficie de 6 mil metros cuadrados.

"Sin embargo, a poco andar nos dimos cuenta de que el espacio se haría pequeño para nuestros planes. Esto comenzó como un proyecto inmobiliario, pero ahora aspiramos a convertirlo en el edificio del emprendimiento y la innovación tecnológica. Para eso necesitamos construir un edificio de 10 mil metros cuadrados, con posibilidad de crecer a 20 mil. Es decir, nos faltan otros 12 millones", agregó Stein.

"Queremos que haya espacio para que se instalen allí las incubadoras de negocios que hoy existen al alero de diversas universidades y que aterricen también empresas extranjeras, latinoamericanas, que quieran potenciar sus productos en el mercado global", dijo Portugal.

Por ejemplo, señaló Stein, en Córdova, Argentina, existe un núcleo de empresas tecnológicas que no logra despegar, pues en Buenos Aires no las toman en cuenta. "Se podrían venir a Santiago y desde aquí su oferta luciría mucho más", dijo.

La crisis pena

A fines de 2008, los empresarios estaban en la búsqueda de un terreno donde levantar el PITS y de fondos para poder ampliarlo. A diferencia de otros parques tecnológicos que existen en el mundo, ellos quieren construirlo en el corazón de la ciudad, en el sector donde actualmente se concentran las oficinas de empresas exportadoras y de servicios financieros, en los barrios de Las Condes, Vitacura o Providencia. "Eso es por razones prácticas: nuestros asociados tienen sus oficinas y sus clientes en este sector y muchos de ellos no tienen auto. Se mueven en metro y no se podrían ir a los suburbios" afirmó Stein.

Sin embargo, sobrevino la crisis económica mundial con una buena y una mala noticia para el GECHS: la buena, es que el precio de los terrenos y el de construcción bajaron considerablemente y la idea parece todavía más conveniente para los inversionistas que en el pasado. La mala, es que varios de los empresarios comprometidos en el proyecto se desistieron y ahora sus impulsores están buscando atraer nuevos fondos, tanto privados como públicos.

"La crisis nos golpeó, es indudable, pero no a todos por parejo", expuso Portugal. Por ejemplo, su empresa, Blue Company, duplicó las ventas en lo que va corrido de 2009. La de Stein, más ligada a industrias como el retail, perdió a tres de sus cuatro clientes más importantes.

No obstante, el GECHS, dicen Portugal y Stein, tiene asegurado los recursos para, al menos, partir con el edificio de 6 mil metros cuadrados. "Haremos todos los esfuerzos para recaudar más dinero durante este primer semestre, con el fin de que al menos compremos un terreno que nos permita crecer en el futuro, pero con lo que tengamos, vamos a partir en el segundo semestre", sostuvo Stein. Si es así, el PITS estaría concluido a comienzos de 2011.

Los empresarios señalan que la Presidenta Michelle Bachelet quiere poner la primera piedra de esta obra, pero se quejan del escaso apoyo que han recibido de parte de las autoridades. "Recién están comprendiendo la importancia del proyecto y el impacto que podría tener en el empleo", afirmó Stein. Y contó una anécdota para graficarlo: recientemente estuvo en un congreso latinoamericano de empresas de la informática en Buenos Aires y fueron recibidos por cuatro ministros de gobierno, incluyendo al canciller. "En Chile, sin embargo, con suerte llegamos a captar la atención de funcionarios de tercer rango. Eso está cambiando, pero muy lentamente aún".

Portugal agrega que además pesa el hecho de que Chile no tiene imagen de productor de tecnología. "Nos conocen por el vino, el cobre, la fruta y el salmón. Nadie sabe que aquí se produce tecnología. El PITS nos permitiría revertir eso, proyectar una imagen, comunicar mejor".

No obstante, Chile, como país, ofrece ventajas comparativas frente a otros del continente en términos de estabilidad económica y política, infraestructura y credibilidad, afirmó Portugal: "Podemos ser el Silicon Valley de Latinoamérica. Sólo tenemos que creer que es posible".

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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