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Diversos sectores de la economía mexicana están sintiendo los efectos de la epidemia de gripe porcina. En la foto: operaria ingresa a una fábrica en Tijuana.
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Rosalía Vergara
Ciudad de México
La decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de elevar a Fase 5 la alerta por la apremiante expansión del virus de la influenza H1N1 porque se transmite de humano a humano en al menos dos países, orilló al gobierno mexicano a suspender del 1 al 5 de mayo las actividades en la administración pública federal y algunos servicios, lo cual provocará un impacto incalculable en la economía mexicana.
Las disposiciones se consensuaron la noche del miércoles por el secretario de Salud, José Angel Córdoba Villalobos, después de una reunión con el titular de Salud y los secretarios de Hacienda, Agustín Carstens; de Economía, Gerardo Ruiz Palacios y de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón.
Los miembros del gabinete económico y social determinaron que sigan operando el transporte, los puertos, aeropuertos, carreteras y autopistas. Que permanezcan abiertos mercados, supermercados, misceláneas, servicios de transporte, médicos, hospitalarios y farmacias, servicios financieros, telecomunicaciones, medios de información, gasolineras, recolección de basuras, servicios hoteleros y de restaurantes siempre y cuando no correspondan espacios cerrados con aglomeraciones, entre otros.
También declararon "la suspensión de trabajos y servicios no esenciales en sectores productivos, en todo momento se garantizará la producción y abasto de alimentos y medicinas, así como la previsión de bienes y la prestación de servicios indispensables para la población", aseguró.
Estas acciones están sujetas a las decisiones de cada dependencia, para seguir laborando en áreas indispensables para la población.
Por eso, Córdoba Villalobos exhortó "a todas las entidades federativas y municipios a que se sumen a esta iniciativa".
Sin embargo, el gobierno federal no ha calculado el impacto económico de la suspensión temporal de labores porque, según el titular de Hacienda, Agustín Carstens, ¿no hay manera de saberlo". No obstante, afirmó: "La magnitud del evento dependerá de la propagación del virus y la duración de la contingencia" y citó el caso de Asia, en 2005, cuyo impacto fue de .3 a .5% del PIB, pensando en una duración de la epidemia de tres meses.
"Lo que podría reflejarse en México es que una caída de esa magnitud tendrá un rebote de igual magnitud, porque ante el choque a la producción que genera este brote de salud, la infraestructura del país y su capacidad productiva no se verá afectada en lo esencial, entonces el impacto será en el corto plazo concentrado en los servicios que han sido afectados y la recuperación sería rápida", previó.
Sin revelar a cuánto asciende el monto destinado a combatir la propagación de la pandemia y atender a los enfermos, aseguró que los gastos "son plenamente manejables", no son exorbitantes.
Así, Hacienda podrá hacer uso del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud (Gastos Catastróficos) que ascienden 6 mil 300 millones de pesos, los cuales usarán de manera inmediata, para gastos derivados de esta epidemia. El uso de estos recursos debe ser aprobado por la Cámara de Diputados que todavía cabildea la realización de un periodo extraordinario de sesiones, porque el jueves termina el ordinario.
Según el funcionario "no hay restricción presupuestal para atender este evento, es prioridad y vamos a destinar todos los recursos que sean necesarios. Hemos recibido apoyo (líneas de crédito) del Banco Mundial, pero obviamente tenemos un presupuesto bastante grande y eso nos va a asegurar que podamos cubrir los gastos", afirmó.
Para contener la epidemia, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) abrió líneas de crédito por 3.000 millones de dólares, a los que se suman otros 1.500 millones de dólares; el Banco Mundial podría prestar al país 5.000 millones de dólares, según cifras de Hacienda.
Cartens aseguró que si es necesario usar estas líneas de crédito para contener la epidemia, solventar los gastos en salud, en atención a pacientes infectados o sospechosos de influenza, y demás servicios indispensables para el país, se hará.
Esta medida se tomó a partir del 1 de mayo para que el jueves 30 de abril se trabaje con normalidad y los empleados del sector público y demás afectados puedan cobrar su quincena con normalidad.
Por la contingencia se aplazó el pago de impuestos y la presentación de la declaración anual de personas físicas; los pagos de mensualidades por créditos a la vivienda en el Infonavit; la verificación vehicular; incluso se previó la caída de la venta de juguetes para el 30 de abril, Día del Niño.
Otro sector que sufrió la caída del 80% de sus ventas fue la industria de la carne de puerco, debido a que los mexicanos creen que consumir el producto puede ser causa de infección, de acuerdo con la dirigente del Sindicato Unico de Trabajadores de la Industria de la carne y alimentos, miembro de la Confederación de Trabajadores de México, Gloria Carrillo Salinas.
También el sector turístico anunció que podría reportar pérdidas de hasta cien millones de pesos por las medidas sanitarias anunciadas por la administración federal.
Diversos estudios internacionales han hecho sus cálculos sobre las pérdidas económicas por la epidemia que está a un nivel de convertirse en pandemia. El estudio Riesgos Mundiales 2009 del Fondo Económico Mundial prevé que éstas ascenderían a 50 millones de dólares y de agravarse la situación alcanzarían el billón de dólares. El Banco Mundial reporta una caída del 4.8% del Producto Interno Bruto global.
Las medidas gubernamentales provocaron el 27 de abril una pérdida de 3.3 por ciento en el principal indicador y una depreciación de 52 centavos en la cotización del peso frente al dólar en la Bolsa Mexicana de Valores. Este miércoles cerró la jornada con una ganancia de 1.92%.
17 muertos, de un día para otro
Por otro lado, al hacer un balance de los casos "sospechosos" o "comprobados" de personas enfermas y fallecidas por el nuevo virus, el secretario de Salud, José Angel Córdoba Villalobos, informó que del martes para el miércoles fallecieron 17 personas.
Sin especificar la causa de la muerte, dijo que pertenecen al rubro de posibles infectados con la influenza que ya no se califica como porcina, sino humana. El martes la cifra de muertos fue e 159. Con este nuevo dato, la cifra asciende a 162.
En una actualización breve de las cifras de casos fatales por la epidemia, reportó 99 pruebas positivas de infectados con el virus H1N1 recombinante, de los cuales 91 personas están en perfecto estado de salud.
De este grupo, 83 casos se reportaron en el Distrito Federal; 13 del Estado de México; 1 de Colima, uno más de Oaxaca y otro de Veracruz.
El funcionario mencionó que este miércoles detectaron un fallecimiento producto de infección por el virus H1N1 que se suma a las 7 ya comprobadas, anunciadas el martes.
El jueves se llevarán a cabo 140 pruebas más para saber si hay la certeza de que se trata de casos relacionados con el virus. "Seguramente vamos a seguir reportando más casos, se seguirán confirmando", afirmó.
Córdoba Villalobos reconoció por qué en México se han registrado más muertes que en otros países ¿en Estados Unidos hoy se reportó un deceso de un bebé de 23 meses de edad, de origen mexicano-: "En algunos casos está el patrón de atención tardía. Esto evidentemente se refiere a la acción del antiviral que se debe administrar en las primeras 48 horas y seguramente porque también en los primeros casos no se sabía que estábamos frente a un virus diferente", admitió.
Terra Magazine