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"Durante este gobierno se ha mentido": Coronell

EFE
Un soldado resguarda hoy la ciudad amurallada de Cartagena de Indias (Colombia), previo a la reunión privada de los empresarios más ricos de América Latina y sus hijos con el presidente colombiano Álvaro Uribe, para analizar el impacto de la crisis financiera global en sus empresas y los principales problemas sociales que afectan a la región.

Antonio Morales
Bogotá, Colombia

Daniel Coronell es el director de Noticias Uno, un noticiero de fin de semana en Colombia, que se emite por un canal público y pelea, en situación de desventaja, con los grandes medios de televisión como RCN y Caracol.

En entrevista con Terra Magazine Coronell analiza los temas de poder, política y medios en el país andino, donde -según el informe de la Sociedad Interamericana de Prensa entregado este fin de semana-: "el último semestre se caracterizó por frecuentes acusaciones del Gobierno colombiano a los periodistas, como por denuncias de amenazas y obstrucción de funcionarios públicos, miembros de la fuerza pública y ciudadanos"

Terra Magazine: En las últimas semanas dos casos relacionados con la libertad de prensa en Colombia han dado de que hablar: Hollman Morris fue acusado de ayudar al terrorismo por cubrir directamente la liberación de unos secuestrados por las FARC e igualmente Jorge Enrique Botero, acusado por el presidente Uribe de terrorista por haber informado en torno a la misma liberación, que aviones militares sobrevolaban peligrosamente la zona. En Colombia es usual que sea el ejército o la policía quien "cubre" los hechos y luego le da las imágenes o la información a la prensa a quien no se le permite cubrir el conflicto.

Daniel Coronell: Es totalmente absurdo perder la posibilidad de tener una visión plural sobre lo que pasa y entregarla a una de las partes es totalmente contraproducente para la ciudadanía. El periodismo también tiene como misión mirar con independencia la labor del Estado y poder criticar, y poder representar los ojos de los contribuyentes que son los que pagan el funcionamiento del estado. Mirar desde una perspectiva del gobernado y no del gobernante. Hollman Morris estaba haciendo lo que debía hacer, buscando una noticia en el lugar en que había noticias, y lo juzgaron por una información que no se había publicado. Eso es terriblemente injusto y muestra, además, hasta que punto ha llegado la insolidaridad periodística, porque es mucho más cómodo estar de parte del poder que estar de parte del periodismo.

Lo juzgaron por cubrir, por trabajar, por ser periodista... El caso de Botero es un poco distinto...

Sí, hay una variable. No le reprocho el hecho que haya hecho un reporte para Telesur desde el lugar donde liberaban a los secuestrados. Su condición de garante no hacía desaparecer su condición de periodista. Lo que sí encuentro reprobable es que haya aprovechado su condición de garante para lograr una exclusiva y después entregarla discrecionalmente a unos medios y negándosela a otros. Eso me parece un aprovechamiento que no es conveniente.

Los críticos creen que en Colombia hay una evidente libertad de prensa pero no hay independencia. Y algo aun más grave, que en Colombia lo que hay es libertad de empresa, que si usted tiene los contactos y el dinero, puede inclusive adquirir un canal de televisión con noticieros. ¿Cómo ve usted esa contradicción entre libertad de prensa y libertad de empresa?

La propiedad de los medios es algo que influye en la calidad de la información de la gente. Cuando la gama de los intereses de los dueños de los medios se extiende sobre asuntos que son sensibles para el país, termina siempre prevaleciendo la visión de la empresa sobre la visión de la prensa. Yo dirigí las noticias de uno de los canales privados, y sé perfectamente que cuando uno se mueve mucho termina pisando la cola del mismo grupo económico al que pertenece. Y eso termina limitando la capacidad de la gente de saber lo que está pasando. Mientras en la mayor parte del mundo la televisión o las comunicaciones son una industria en sí misma, y constituyen un renglón económico muy importante de la economía, en Colombia se volvieron la cereza en el pastel de los grupos económicos. Y eso es muy negativo porque no estimula nadie a trabajar en contra de la firma que le da el cheque de su quincena.

Hay en los medios colombianos una marcada tendencia a ejercer el unanimismo en torno al presidente Uribe. Usted es una excepción como director de Noticias Uno. ¿Cómo sostiene su noticiero, cuando la corriente general del periodismo y de los empresarios, es la de apoyar un poder que hoy se quiere perpetuar?

Pues entiendo el unanimismo porque a eso hemos llegado por la ceguera política de la guerrilla, por la crueldad de la guerra que vivimos, por la absoluta indiferencia de las FARC frente al dolor del pueblo colombiano. Una de las peores herencias que le dejaron las FARC a este país es el gobierno de Álvaro Uribe. A ellos se lo debemos. Por ello mucha gente piensa que disentir significa estar en contra del Estado. Eso ha creado un bloque no solo en el periodismo sino en el país, que hace que se piense que vale todo, que como el presidente ha entregado resultados en muchas cosas y ha hecho muchas cosas bien, que entonces los demás debemos ignorar lo que están haciendo mal y las cosas que hacen mal, y aspectos del pasado y del presente del presidente que son controvertidos. Convertirse en esa especie de presencia molesta, que está recordando eso, tiene unos costos grandísimos. Nosotros no estamos en la oposición, somos simplemente periodistas. Hacer periodismo consciente e independiente tiene unos costos en un país como este.

Desde hace algún tiempo los medios colombianos empacan la opinión como si fuera información. Le ponen un lindo papel de regalo y le dicen a uno, mire, esto es información, esto es noticia, cuando realmente quien la escribe está opinando. ¿Es usted consciente de esa perversidad?

Mire, yo tuve la certeza de no podía hacer una columna de opinión basada estrictamente en lo que pensaba, sobre lo que habían publicado los medios, porque sería una opinión de segunda mano. Entonces me puse a hacer investigación para hacer noticias y meterlas por selección y combinación en forma de columna de opinión y encontré un filón interesante...

Pero usted lo hacía honestamente, usted decía: esto es opinión.

Claro.

No al revés, que es la opinión vendida como noticia.

Si pero hemos logrado alterar ese orden porque ahora las columnas producen noticias y no las noticias producen columnas.

Desde hace dos décadas se mezcló el poder de la prensa con el de la política. En Colombia grandes políticos se volvieron directores de medios y directores de medios se volvieron ministros o senadores. Ahí se desbarató la capacidad crítica del cuarto poder.

Si, eso es verdad y es totalmente indeseable sobre todo porque termina haciéndole daño tanto al periodismo como al poder, porque llegan personas poco cualificadas, que pasan de lado a lado.

¿Usted está hablando del vicepresidente Francisco Santos, que era periodista?

Sí, estoy hablando también de él, pero me parece además que eso complica la labor independiente del periodismo, confunde a la gente y deteriora la condición de cualificación de quienes deben ejercer el poder.

Pueden ser hoy en Colombia centenares: periodistas exiliados, periodistas censurados, callados, asesinados, con sus teléfonos intervenidos...

No veo en eso nada sorpresivo, en lo de las "chuzadas" telefónicas. Usted y yo crecimos en eso y lo vivimos desde antes de este gobierno.

Crecimos chuzados...

Y con la sensación de que alguien nos estaba oyendo.

Só, un big brother, un gran hermano que había detrás de nosotros...

Lo nuevo es que se ha revelado en las últimas semanas que había un plan coordinado con unos blancos muy específicos, que son los jefes de la oposición, unos cuantos miembros del gobierno, unos periodistas y sobre todo los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que configuran un cuadro, en donde los sospechosos de querer oír a esta gama de personas son muy pocos, y donde los beneficiados de la información que saldría de ese grupo de personas, realmente se pueden contar con los dedos de la mano o con un solo dedo.

¿De una mano que está en el palacio presidencial?

Sin lugar a duda todo pasa por allá. No digo que sea el presidente de la república el autor, pero sin duda es beneficiario del acopio de una información de tan diversas fuentes.

¿Cómo afecta esa tendencia de la no separación de poderes a la información? ¿Cómo afecta el apuntalamiento de un proyecto de largo vuelo histórico como es el uribismo y la seguridad democrática a la libertad de la prensa y sobre todo a la independencia de la prensa en Colombia?

Es que ha afectado todo, ha afectado principios éticos, institucionales, porque en virtud de lo que se ha llamado la seguridad democrática o la guerra contra la amenaza terrorista interna, hemos pasado a pensar que todo vale, que es válido por ejemplo descalificar a un alto juez, descalificar una investigación, convencer a la gente de que hay una línea que divide a la gente de bien que es la que respalda al presidente, versus los que no son gente de bien, que son terroristas que están en contra.

¿Usted siente que la prensa, la radio, la televisión, es cómplice de eso?

La prensa, la radio y la televisión en general le están comprando muy fácilmente la propaganda al gobierno.

¿En qué momento siente usted que la información se vuelve propaganda, en qué momento hay una voluntad para influenciar a la opinión, no por razones periodísticas sino por razones sustancialmente políticas?

Desde mediados del gobierno de Andrés Pastrana lo cual terminó perfeccionando y potenciando el gobierno de Uribe, vender la idea de que en virtud de los altos intereses de la patria, vale la pena ocultar algunas cosas o revelar otras que no son tan ciertas. Eso pasó mucho durante el fallido proceso de paz con las FARC, pero durante este gobierno es todavía peor; se ha mentido, se ha deformado la información, se han hecho señalamientos calumniosos contra opositores y críticos sin que nadie salga a reclamarle a los portavoces de propaganda o al mismo presidente por lo que han hecho. En el 2006, la campaña presidencial de reelección de Álvaro Uribe puso en los medios la información falsa de que Carlos Gaviria candidato del izquierdista Polo Democrático, era el jubilado mejor pagado del país. Gaviria demostró que eso no era cierto, pero el daño estaba hecho. Juan Manuel Santos, entonces director del partido de la U, planeó una rueda de prensa deliberadamente con una periodista para hacer acusaciones infundadas contra un contendor político que era Rafael Pardo a quien acusó de tener relaciones con las FARC. Quiero recordarle los señalamientos que hizo el presidente contra Holman Morris para no hablar de los más recientes que ha hecho contras otras muchas personas...

Contra usted...

Mal me queda hablar de mi propio caso. Pero todos esos son elementos de propaganda para convencer a la gente de que quien no está con el presidente Uribe, es porque está contra el Estado y la democracia.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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