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"Nunca cae la demanda para los DJs", dice el puertorriqueño, Carmelo Figueroa, de 27 años, dueño de la escuela.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
"Si las cosas siguen adelante como en los últimos dos meses, la verdad es que creo que tendré un muy buen año", dispara casi contra todos los pronósticos Carmelo Figueroa, alias DJ Creme. A fines de octubre del año pasado Creme decidió abrir su propia escuela bilingüe para DJs. Uno de los nombres más repetidos en la escena de la música latina de Nueva York y ex DJ de una de las radios latinas más populares de la ciudad, la Mega, Figueroa sin embargo no esperaba un éxito tan contundente.
"Y... la verdad es que al principio me dio un poco de miedo con todo el tema financiero y demás pero ya venía pensando en el proyecto desde hace casi dos años y no lo iba a posponer", explica este puertorriqueño de 27 años, un domingo por la mañana en sus oficinas de New Jersey. A apenas 15 minutos de Manhattan, Creme logró así realizar uno de sus sueños de toda la vida: . "Necesitaba encontrar un lugar amplio para poder montar los cursos y mi propio estudio de grabación, y cuando conseguí este lugar no lo dudé".
A fines de Octubre de 2008, mientras Lehman Brothers se desmoronaba, Creme mudó sus equipos a los casi 2,700 metros cuadrados de un antiguo depósito industrial. Y allí, con ayuda de su sponsor, Pioneer, instaló no sólo el estudio en donde trabaja diariamente sino además varios salones plagados de mezcladoras, amplificadores y tecnología de última generación para DJs.
"Las clases llegan a contar con ocho alumnos por vez como máximo", explica. Y la organización según el DJ es bastante simple: los lunes son para principiantes y los martes para avanzados. "Además damos clases uno a uno, en las que normalmente mis alumnos me piden que les enseñe técnicas de scratching".
Creme cuenta que entre los primeros 35 graduados ya hay varios trabajando en algunas de las discos más importantes de la zona metropolitana de New York. "Nunca cae la demanda para los DJs y con las nuevas tecnologías, ahora los bares y pubs piden gente que sepa hasta mezclar videos musicales, que es una de las áreas que cubrimos en nuestros cursos", asegura.
Entre los alumnos de In the Mix, hay casi un 80% de latinos. También hay menores de 17. Y ya varias veces, ayudado por sus sponsors, Creme montó seminarios gratuitos de más de tres horas en donde enseña los rudimentos de diferentes técnicas y equipos que se usan en los mejores clubes de la ciudad.
"Es por la zona que tenemos muchos latinos, pero también porque yo doy clases mitad en español y mitad en inglés", explica Creme. "Y, claro, en general lo primero que quieren aprender a hacer mis alumnos es mezclar música latina... pero el tema no es tan sencillo", previene.
Según el DJ, la música latina está entre las más complejas a la hora de enfrentar una sesión. "No es como la música anglo que siempre mantiene el mismo beat, el mismo ritmo, durante toda la canción... yo creo que, hablando de música house, es posible mezclar cualquier disco con cualquier otro que a uno se le ocurra... pero cuando uno intenta hacer lo mismo con Salsa o Merengue, la cosa cambia. Hay que conocer mucho las diferentes técnicas para hacer un buen trabajo", asegura.
En cuanto a las sesiones para jóvenes, Creme ya comenzó un programa de DJing extracurricular, una especie de escuela de tarde para jóvenes DJs."La situación para muchos es difícil, pero justamente por eso damos varios talleres gratuitos en diferentes lugares en la ciudad. Creo que esta es una industria que está destinada a crecer aún mucho más en los próximos años".
Terra Magazine