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"La banda se ha vuelto autosustentable"

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"Comercial fue quizás nuestra última oportunidad antes de que todo esto del sonido analógico termine por extinguirse", dice José Luis Pardo.

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

Mientras Virgin Megastore, la gigantesca tienda de discos en Times Square y un fósil de la era analógica, anuncia descuentos de hasta 90% en sus últimos CDs y cierra por última vez sus puertas en los Estados Unidos, queda claro que el ambiente se ha tornado claramente imposible para toda aquella música que no se mueva sobre soportes digitales. Y como era de esperarse, los Amigos Invisibles son los primeros en tomarse el cambio con un toque de nostalgia.

Acostumbrados a nadar contra la corriente, los venezolanos con residencia en New York acaban de lanzar Comercial posiblemente el disco más analógico de su carrera. Y no es casual que éste, su sexto álbum en estudio producido por los Dimitri From Paris y el músico argentino Cachorro López, tenga un cierto aire de homenaje. La idea, según José Luis Pardo, líder y compositor de la banda que hace diez años fuera descubierta por David Byrne, fue la de armar un disco retro funk en medio del incesante bombardeo digital.

Comercial, que repasa una larga lista de invitados de todos los géneros y procedencias, desde Natalia Lafurcade hasta C-Funk de la mítica banda chilena Los Tetas, incluye además un primer tema en inglés y será presentado el 23 de Junio en Nublu. Antes, y desde Caracas, Pardo charló con Terra Magazine sobre su disco, la relación con la Venezuela de Chávez, David Byrne y las nuevas fronteras de la música latina.

Comercial es sin dudas un disco mucho más funk que tus anteriores. Es más, venían incursionando mucho con la banda en el tema electrónico, al menos hasta "Superpop Venezuela". ¿Qué los decidió a cambiar de dirección?

Pues lo primero que pasó es que este disco tiene muchos elementos en vivo. Esa cosa electrónica, la cosa de los loops, siempre nos funcionó. Pero en Comercial, el sonido que nos dio ánimo es un poco más retro si se quiere. Queríamos volver otra vez al inicio de la banda, al funk más puro que pudiésemos lograr. Hay algo, además, de intentar volver a lo que escuchábamos durante nuestra adolescencia en los ochenta. Y creo que todo se dio así además porque el disco tiene muchos elementos en vivo. Más que tratar de que el bombo de la batería suene electrónico y de que todo suene discotequero, intentamos lograr el mejor sonido con los elementos en vivo.

Además llevábamos encima esta cuestión filosófica de que la música, con todo el tema de los efectos en la grabación (plug-ins) comienza inevitablemente a perder calidad de sonido. La gente escucha MP3 en lugar de escuchar un CD o un AIFF y a la hora de usar un sintetizador que sale de un teclado en lugar de usar un sintetizador que sale de una síntesis análoga, el sonido se pierde. Creo que Comercial fue quizás nuestra última oportunidad antes de que todo esto del sonido analógico termine por extinguirse. Por eso quisimos hacer un disco con sonido de verdad, con amplificadores que suenen en serio. Fue un poco caprichoso, pues en realidad es muy poca la gente que nota la diferencia. Y eso es quizás lo más doloroso.

Es curioso porque se pensaba en la música alternativa latina como uno de los últimos refugios de este tipo de sonido más "natural". Es casi paradójico que sean justamente ustedes quienes vengan a rescatarlo de la electrónica.

Es un intento, claro. Sabes, la banda se ha vuelto autosustentable. Por ello hemos logrado una cierta independencia en cuanto al sonido que queremos. Y este disco fue la consecuencia natural de todo eso. Antes de entrar a grabar nos propusimos hacer un disco como a nosotros nos gustaría hacer un disco. Buscar nuestro propio estudio con instrumentos y equipos análogos...

¿En dónde lo grabaron?

Lo hicimos en Magic Shop, que es un estudio que queda en SoHO (New York) en la esquina de Broome con Broadway. Usamos reverbs de verdad, amplificadores de verdad. Y en un momento en donde todo es plug-ins, usar estos aparatos fue quizás una especie de última oportunidad para hacerlo.

¿En Summer Stage, en Central Park, van a salir también con un show analógico?

Sí, claro, esa es la idea.

¿Qué van a tocar? ¿Sólo el disco nuevo?

Vamos a tocar el nuevo y el anterior también. Además estamos todavía definiendo si vamos a tener invitados, porque Natalia Lafourcade va a estar allí en Nueva York y quizás cante con nosotros. Pero todavía estamos hablando de eso.

Algo más me llamó la atención de Comercial. Creo que esta es la primera vez que componen un tema en inglés, "In Love With You".

Es verdad. Pues fíjate que cuando nos mudamos a Nueva York la idea de componer en inglés era súper lejana. Pero poco a poco el día a día de vivir en la ciudad hace que comiences a pensar en inglés. El inglés es una buena herramienta para componer.

Otra cosa es que éste es el primer disco en el que no está Venezuela en el título. Ya todos los que nos escuchan saben que somos de Venezuela y ponerlo de nuevo en el título nos restringía demasiado.

¿Cómo es su contacto con Venezuela?

Pues ahorita estamos haciendo una gira pequeña de una semana por aquí.

¿Cómo los trata Chávez?

Pues muy mal. La verdad es que somos bastante neutrales ante toda la cosa de Chávez y tratamos de no emitir ningún tipo de opinión porque nos parece que no es nuestro trabajo en realidad. Pero personalmente lo que uno siente es que hay mucho deterioro. Y que aún cuando Chávez tiene muchos adeptos y el país está dividido en dos, se siente un clima bastante feo. La inseguridad, sobre todo, es algo que a nosotros nos parte el alma pues los cuentos de secuestros y de asesinatos, de robos, se han vuelto algo de todos los días. Y a mí me parte el alma pues eso está pasando en el país en el que yo crecí.

¿Chávez tuvo algo que ver con el hecho de que se terminaran por radicar en los Estados Unidos?

Tuvo que ver de cierta manera, pues supimos que cuando asumió él la cosa se iba a poner más difícil. Y la economía estaba cambiando.

¿Pero a nivel musical el género que hacen ustedes está un poco olvidado en Venezuela, no?

Bueno, la verdad es que es bastante intrascendente para el público masivo allí. Irónicamente la banda tuvo que salir al exterior para que la gente nos escuchase acá. Cuando firmamos con Luaka Bop (la disquera de David Byrne) prácticamente nos cambió la vida como banda. Tuvimos la oportunidad de girar afuera y se nos metió en la cabeza salir de Venezuela porque nos estábamos perdiendo de cosas por vivir allí.

A la hora de tomarte un vuelo para ir a tocar a Europa, por ejemplo, es mucho más barato salir desde Nueva York que de Venezuela. Y además, nos dieron los papeles de trabajo, que fue lo que terminó por decidirnos.

Hace más de diez años que firmaron con Byrne. ¿Qué tipo de influencia ha tenido él en lo que hacen? ¿Cómo ves el progreso de la banda desde Venezuelan Gozadera hasta Comercial?

Aparte de decirte que nos cambió la vida como banda, el contacto con Byrne es central en lo que hoy hacemos. El tiene como meta hacer buenos discos. Su premisa es producir buen material y que pasen los años y la gente pueda volver de tanto en tanto a escucharlo sin dejar de sorprenderse. Su premisa va mucho más allá de la gratificación inmediata. Byrne ha sido además un crítico fantástico de la cultura pop en Estados Unidos y creo que eso nos ayudó a reflexionar sobre muchas cosas. Además, es fundamental el hecho de que nunca nos puso presión para ir en ninguna dirección en particular. Siempre hicimos lo que quisimos.

Además, una de las cosas a las que nos llevó Byrne, por ejemplo, es a componer discos enteros. Y justamente una de las cosas que más llaman la atención hoy en día es que casi nadie escucha discos enteros. Con iTunes y los iPods, casi todos escuchamos canciones aisladas. A veces ni siquiera escuchamos canciones completas.

Crear un disco de principio a fin, como los de Manu Chao o los de los Beastie Boys, fue una experiencia buenísima. Cuando sacas una canción del disco tiene valor, pero cuando la escuchas en el contexto en el que fue creada, asume además un valor agregado.

Cada vez que armamos un disco, creo que subyace la idea de narrar algo. Contar una historia que está ahí para quien la quiera escuchar. Así es como crecimos, escuchando los discos de Pink Floyd, que contaban algo de principio a fin y que te hacían viajar.

¿Por dónde pasa, te parece, la identidad de la música latina en este momento? ¿Hay algo que la define, pues por un lado tienes Zizek, electro-cumbia, pero por el otro tienes Amigos con funk, o Aterciopelados y Juana Molina?

Se me hace raro hablar de esto porque sí siento que la música latina pasó por el momento en que revisó sus raíces. Se puede tocar cumbia y meterle electrónica, o tocar salsa y hacer lo mismo, o tango. Pero luego de esa revisión, todos esos pelados que agarraban un loop y lo mezclaban con un ritmo autóctono, ya tuvieron un conocimiento de música como para hacer algo más sofisticado e interesante. Ahora ya saben cómo hacer las cosas.

Además, el acceso que tenemos a la música en Internet nos ha curado de los complejos de inferioridad que teníamos los músicos latinoamericanos. Durante muchos años los latinos creímos que no éramos lo suficientemente buenos como para entrar al mercado americano y hoy ha cambiado porque en realidad nuestra percepción cambió.

¿Crees en ese sentido que la disponibilidad de tanta música internacional en la Web va a hacer que se desaparezcan las diferencias entre géneros y localismos?

Pues yo creo que hay una cosa local en las bandas que no se va a perder. Por más que estemos expuestos a una enormidad de influencias y podamos vivir en diferentes lugares del mundo hay siempre un elemento local en tu música que viene de haber nacido en un lugar en el que, por ejemplo, hace calor todo el tiempo. Eso influye en tu música aunque posiblemente tú no piensas en eso.

Cuando vivíamos en Venezuela, a nosotros nos parecía que hacíamos el funk más puro del mundo. Y cuando salimos vimos que nuestro funk tenía algo claramente latino que justamente no percibíamos porque estábamos en Venezuela rodeados de latinos.

Esos elementos diferenciales siempre van a estar ahí. Por eso la conexión local se nota mucho más cuando te vas y cuando te miras desde afuera. Lo interesante, quizás lo bizarro, de una banda japonesa de salsa no es el hecho de que hagan salsa, sino el hecho de que sean japoneses, más allá de la pureza del sonido que puedan lograr. Eso es, creo yo, lo que enriquece a la música. Lo que crea una especie de orgía musical a nivel mundial.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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