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MySpace Ocote Soul Sound/Reproducción
"Los mexicanos utilizamos el ocote para encender fuegos de lumbre, por más que esté mojado, siempre enciende. Yo quise utilizar el nombre como símbolo, para traer algo de la antigüedad al presente".
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
A Martín Perna le resulta difícil decidirse entre la música y el activismo social. Sin embargo, desde su primer proyecto, el combo afrobeat "Antibalas", hasta su más reciente "Ocote Soul Sounds", este hijo de Mexicanos nacido en Philadelphia ha logrado encarar ambas misiones de modo simultáneo.
Entre Nicaragua, México y Nueva York, Perna -quien es además saxofonista de la extraordinaria banda neoyorquina "TV on the Radio"-asegura que luego del 11 de Septiembre de 2001 el clima en la ciudad se volvió casi irrespirable para la mayoría de los inmigrantes que se ven un poco distintos. "Daba miedo de que hubiese llegado el nuevo fascismo a Nueva York, por eso cuando vi un tanque militar pasando por frente de mi casa en Myrtle Avenue, en Brooklyn, me decidí a hacer algo contra todo aquello", recuerda.
Según Perna, el activismo es un modo de contrarrestar los abusos a los que muchas veces se somete a los inmigrantes latinos en los Estados Unidos. "Creo que me toca hacer varios trabajos que no han podido hacer mis ancestros", asegura en charla exclusiva con Terra Magazine a días del lanzamiento de su último trabajo "Coconut Rock", un extraordinario y explosivo cóctel de Afro-beat, funk alternativo y llamados a la revuelta social, con indudables raíces mexicanas.
Coconut Rock comienza con el abrasivo "Revolt of the Cockroach People", tema que pide a gritos ser bailado, un intenso homenaje a la visionaria novela de Oscar Zeta Acosta sobre las protestas chicanas contra la guerra de Vietnam, y avanza al ritmo del descontento social de las minorías para volverse quizás uno de los temas latinos de protesta más compactos desde el ocaso de la salsa dura en Nueva York. Perna, sin dudas, redobla la apuesta.
Hay una toma de posición importante en este disco. ¿Por qué se te ocurrió volver a la revuelta social de fines de los sesenta?
Desde hace mucho tiempo vengo colaborando con un director cinematográfico Mexicano-Americano que se llama Bernardo Ruiz. Un par de canciones de mi primer disco, el Niño y el Sol, las compuse originalmente para un cortometraje que él hizo. A través de los años seguimos en contacto, claro. Yo hice un poquito de trabajo para él cuando filmó su documental sobre el beisbolista Roberto Clemente y en ese entonces él me mencionó que estaba trabajando en un guión para "The Revolt of the Cockroach people", de Roberto Z. Acosta. La idea me interesó mucho y volví a leer ese libro, que ya había leído pero no muy conscientemente. Y la lectura es realmente conmovedora y apasionante. Tanto que al fin el libro me inspiró para escribir primero esta canción. La novela, creo, tiene que ver además con la tensión en los Estados Unidos y los cambios políticos que están ocurriendo ahorita mismo. Hay gente que ha sido maltratada durante generaciones. Pero ahora, tras años de ser maltratados, ya casi somos la primera mayoría en los Estados Unidos y en ese sentido estamos viendo cambios de actitud, cambios políticos y también algunas broncas.
"Ocote Soul Sounds", que durante años se mantuvo a la sombra de Antibalas, es desde el nombre mismo la cristalización de una metáfora. "Los mexicanos utilizamos el ocote para encender nuestros fuegos de lumbre", explica Perna. "Por más que esté mojado, el ocote siempre enciende. Y yo quise utilizar el nombre como un símbolo, para traer algo de la antigüedad al presente. Más que artista, profesor o arquitecto, yo me veo como un catalizador para iniciar un cambio. Ese creo que es mi papel", asegura.
¿La historia de tu familia en México está también relacionada con la protesta social, no es así?
Pues yo nací en Philadelphia pero por el lado de mi papá tengo raíces muy profundas en la Ciudad de México. Mi bisabuelo era muy amigo de León Trotsky (el líder comunista ruso que se exilió en México en 1929 y allí vivió hasta que fue asesinado en 1940). Cuando él se exilió en México tras un pedido a Lázaro Cárdenas, se convirtió en vecino de mi bisabuelo y de mi abuelita. Y durante varios atentados de los Stalinistas, él se quedaba con mi familia, oculto, para que no lo encontraran. Pero al fin y al cabo lo encontraron y lo apuñalaron.
Yo siempre he escuchado esas historias que contaba mi abuela y nunca desprecié mi herencia, mi historia. Por eso, como te decía, creo que me toca hacer varios trabajos que no han podido hacer mis ancestros.
¿Qué prefieres la música o el activismo social?
No sé. Es una lucha de identidad que siento todos los días desde que me despierto. Muchas veces mi mente está llenísima de melodías, de letras, pero sé que con puras melodías y letras no estoy completo. Por eso he vuelto a la escuela. Estoy en un programa de maestría en educación en la universidad de Austin, Texas.
Además de tus proyectos de música en los Estados Unidos tienes además un proyecto casi etnográfico en Nicaragua, ¿no es así?
Sí. Pues entre febrero y junio he estado viviendo en Nicaragua. Y ahora en Agosto vuelvo para allí pues mi esposa que es antropóloga está haciendo su trabajo de campo en un pueblito que se llama Bluefield. Allí yo estoy trabajando en un proyecto que se llama Palo de Mayo, que tiene que ver con el registro de una tradición y una música nicaragüense muy antigua.
¿Cómo se te ocurrió comenzarlo?
Pues, Palo de Mayo es una música afro-indígena de la costa atlántica de Nicaragua que es parte de un rito que tiene raíces en Inglaterra y a nivel pre-cristiano en toda Europa. Es básicamente la celebración de la llegada de la primavera. Tiene raíces muy profundas, pero fueron los británicos quienes llevaron esa tradición de su tierra a Nicaragua casi a fines del siglo XVII. En su forma musical es una serie de canciones inglesas y canciones compuestas en el Caribe con un ritmo que se emparenta con el calypso y varios otros estilos autóctonos de Jamaica. De hecho, mucha gente de Bluefield tiene abuelos de Jamaica.
Pues, cuando llegamos a Nicaragua jamás había habido un estudio de grabación en la Costa Atlántica. Dos meses antes, unos directores de cine estadounidenses armaron el primer estudio para editar música allí. Ellos tenían varios conocidos reggaetoneros y MCs. Pero también estaban trabajando con los músicos del pueblo. Pues a principios de año, en febrero, algunos de esos músicos me pidieron que los ayudase a trabajar en el estudio, pues no había ningún ingeniero.
Así comenzamos a grabar unas canciones de Palo de Mayo para el mes del carnaval. Trabajamos por casi 10 días, 10 horas por día, yo aprendiendo todo el repertorio de Palo de Mayo, arreglando en el estudio, trabajando con esos músicos viejos. Fueron muchos los desafíos y creo que sacamos un buen disco, pero ahora estoy intentando producir el volumen 2.
¿Piensas editar el disco de "Palo de Mayo" aquí?
En Nicaragua, de hecho, ya sacamos el primer disco gratis. Como todo es pirata y la gente no tiene dinero para comprarlo, era mejor sacarlo así. Tú sabes, en Bluefields tienes suerte si ganas 100 dólares al mes. Sólo el diez por ciento de la población tiene trabajo. Yo jamás he vivido en un pueblo tan dañado económicamente. México parece Suiza al lado de Nicaragua. Pero volviendo al tema de Palo de Mayo, en Managua ya lo sacamos pero aquí quiero pulirlo un poquito más, quizás terminar un par de canciones y buscar una disquera que se dedique a World Music. El tema es que casi no existe música afro-nicaragüense grabada y creo que sería una buena novedad, algo fresco en medio de tanta World Music.
Terra Magazine