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Emos, "tristeza nao tem fin" en clave de rock

Guido Piotrkowski/Gentileza
El look oscuro y adornado con piercings, accesorios, botas contundentes y peinado alicaído de los emos.

Guido Piotrkowski y Laura Eiranova
Buenos Aires, Argentina

Sábado porteño, tarde noche. La plaza de cemento ubicada frente al Ministerio de Educación argentino, en pleno Barrio Norte, está repleta de adolescentes. Se agrupan en "tribus" y persiguen estilos bien definidos a los que se aferran en el intento de construir y definir su personalidad. Hay mucho negro en la ropa y color en el pelo, piercings en los rostros, delineador en los ojos, contundentes botas y pantalones chupines, accesorios por doquier.

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Entre punks, darks o skaters, por citar algunos, hoy son noticia los emos, exponentes de una de las caras más tristes de la juventud contemporánea. Tienen como uno de sus rasgos distintivos cubrirse uno de los ojos con un mechón de pelo para "no ver una parte de la sociedad que -dicen- los avergüenza". También eligen autoflagelarse a través de cortes en la piel, en un hecho que genera cierta reticencia entre las otras tribus. Por eso, muchos de ellos niegan ser emos aunque su look los delate, o relativizan el placer del autodolor para asumir su condición y pertenencia sólo por afinidad musical. Bandas como My Chemical Romance, A Fire Inside, From First to Last, Panic! at the Disco o Good Charlotte, son las más populares de este género que hoy está en auge pero que tiene sus orígenes musicales en los años ochenta.

La ya célebre galería Bond Street, a pocos metros de la mencionada plaza, es otro de los puntos de encuentro en las tardes de sábado. Terra Magazine pasó allí unas horas junto a estos chicos que se tildan de emocionales y sensibles, y a los que la idea de cambiar el mundo -que desvelaba a generaciones pasadas- no se les cruza por la cabeza.

"Usamos el flequillo para tapar un lado de la sociedad que no nos gusta, pero no estamos en contra de la sociedad", dice "Flo" a sus 16 años, en las puertas de la Bond Street. Y agrega: "A mí me parece que la sociedad es hipócrita, son falsos".

"Flo" se dirige a la plaza a encontrarse con sus amigos. Lleva un pañuelo atado en la muñeca derecha que esconde un corte. Cuando se le pregunta por la costumbre de cortarse, responde: "Los emos se caracterizan por demostrar la tristeza, y mientras se cortan, lloran. Creo que depende de cada uno si se corta o no. Puede ser por bronca, amor, y debe de demostrarlo autoflagelándose, cortándose -explica y sigue-. Ahora ya no me corto mucho, pero en el verano lo hice por amor. Mi papá no sabe que me corto".

"La ideología emo es cortarse, cortarse, cortarse. Hay que sufrir siempre, pero no se puede sufrir siempre", amplía Ale, uno de sus amigos, que asegura haber sido emo, pero que ya no lo es. "La mayoría de los que dicen que son emos te van a decir que no lo son. De diez sólo dos te van a decir que son emos", agrega Ale. Muchos de ellos se conocen a través de los fotologs (o flogs) y, en muchas ocasiones, cuando se encuentran, llevan colgado un cartel al cuello para que el resto los identifique. "Ninnia Zpezial", tal el nick con que se da a conocer en el fotolog, dice: "Yo no me defino emo, soy lo que soy, y si las personas me juzgan es su problema. Me visto como emo pero no me defino como emo". Y Juan, a su lado, agrega que "un emo no se deprime. Un emo es una persona sentimental, más bohemia, que le gusta expresar demasiado los sentimientos. Si estás triste, estás muy triste, y si estás feliz, muy feliz. Yo me considero emo y me visto así porque me gusta la escena emo". "Nahu" se suma a la charla y explica que "uno se puede vestir de cualquier manera y seguir siendo emo. No se distingue sólo por la ropa, sino por lo que es por dentro. Uno nace siendo emo, el emo es una persona muy afectada a los sentimientos. Antes de ser emo era dark y no me sentía identificado. Con el emo me sentí más a gusto, encajaba mas".

"Xulio" tiene 18 años y trabaja en un local de venta de discos en la concurrida galería. Tiene una banda que se llama Coraliss last kiss, aún no terminó la secundaria, pero es uno de los que más sabe sobre esta cultura, según sus pares. "La ideología emo, al contrario de lo que dice Wikipedia, empezó en el '98 ó '99, cuando la tasa de suicidios de los jóvenes en Estados Unidos llegaba al 60 por ciento del total de las muertes, y las bandas salieron a decir que el suicidio no era la salida. Al contrario de lo que se cree, que los emos se cortan para suicidarse, el corte es como un propio psicólogo, cómo decir 'yo no me suicido'. Pero la mayoría no se corta, es un mito del que se habla en las canciones, pero es una metáfora", teoriza Xulio.

Los emos, sobre todo los varones, tienden a un look andrógino, y la bisexualidad es moneda corriente entre ellos, aunque no siempre llega al sexo explícito y queda más en el campo del juego y la experimentación, según señalan. "La bisexualidad es más por diversión que por otras cosa. Hay muchas fotos de conocidos modelos emos en las que salieron besándose, porque no hay nada más en contra del Estado y de la gente que ser homosexual, entonces se toma la bisexualidad", ensaya Xulio a modo de explicación.

Daniel, de 16 años, dice al respecto: "A mí me gusta ver dos mujeres o dos varones que se besan. Es normal eso. Salió a la luz que los emos son gays o bisexuales, pero no es así, hay de todo, nos besamos como un juego, pero no somos bisexuales".

En general, los emos no van a bailar, pero tienen en Alterna, una disco del centro porteño, su lugar de encuentro nocturno. Allí bailan en círculos mientras se turnan para pasar al centro, en tanto lanzan el grito característico de esta tribu, como una demostración de su intenso dolor. Para intentar entender este fenómeno desde la psicología, Terra Magazine entrevistó a Sergio Balardini, psicólogo e investigador del programa de estudios de juventud de FLACSO.

Entrevista

Terra Magazine: Unas décadas atrás los jóvenes querían cambiar el mundo. En este nuevo siglo se pone de moda una "tribu" que dice que eso no tiene sentido, rechaza a la sociedad y a la familia, y se autoflagela en señal de descontento. ¿Cómo se explica su aparición? ¿Por qué se produce en esta época?
Sergio Balardini: No es que esta tribu define que no tiene sentido la propuesta de cambiar el mundo, eso ya lo decidió la sociedad, es el escenario en el cual están. A partir de ahí rechazan estas cuestiones que le provocan descontento y les parecen injustas, pero en el marco ya dado de que el mundo no puede ser cambiado. Entonces, la posición no es la de aquel que activaba en política en los 70, porque tenía el horizonte de qué parte sí se podía cambiar. Al no tenerlo ahora comienza a haber respuestas de estos grupos, se construyen ciertas identidades. Ese descontento puede asumir formas muy diferentes y esta tribu lo asume de esta manera, con un distanciamiento sin aislamiento. En estos tiempos, para distanciarse no necesitan irse a comunas, como hacían los hippies, les alcanza con estar en sus hogares y establecer comunicaciones a través de las nuevas herramientas tecnológicas que los adultos no manejan.

Terra Magazine: Se conocen vía Internet y ocultan sus rostros para no ver una parte de la sociedad que los avergüenza. ¿Se lo puede ver como un capricho adolescente o esta tendencia puede ocultar algo más grave?
Sergio Balardini: Por suerte cada nueva generación que crece en nuestras sociedades, tiene contingentes numéricamente grandes de jóvenes que no están de acuerdo con cómo funcionan las mismas. Cada momento histórico provee de distintas posibilidades e instrumentos. En estos tiempos, donde hay ciertas cosas que no se facilitan ideológicamente, hay un grupo que manifiesta su rechazo por esta vía, como hacen los emos. Con el tiempo, el concepto se extiende, se diluye lo ideológico y son más visibles las cuestiones estéticas y la moda, que son tomadas por una mayoría de jóvenes que ya no tienen la conciencia del ideal que está detrás, y lo hacen por pertenecer a un grupo.

Terra Magazine: Los "emos" se definen como personas sensibles. ¿Cómo se forma un adulto en este contexto?
Sergio Balardini: Antes hablábamos en singular, pero lo cierto es que no hay una sola forma de ser adulto. Estos jóvenes crecen del mismo modo que crecían y crecen aquellos que formaban parte de la sensibilidad de las tribus darks, o los punkies, o cualquier otra. Cada una tiene su propio camino de referencias de ideas y de ser mas afín a determinadas cuestiones. Pero, finalmente, tanto unos como otros llegan a constituir diferentes adultos, del mismo modo que lo hacen cada uno de los jóvenes que no participan de ninguna tribu en particular. No veo inconveniente en unos ni en otros.

Terra Magazine: ¿Cómo se explica la autoflagelación que practican y la violencia que producen los emos en otros grupos?
Sergio Balardini: Vivimos en un mundo de violencia, el modo en que nuestra sociedad está resolviendo sus conflictos es así, mucho menos con la palabra y más con la acción directa. Los adultos son quienes todos los días dan el ejemplo de que las diferencias son peligrosas y se resuelven por la fuerza. Eso es lo que la sociedad está ofreciendo como modelo. Y la autoflagelación tiene muchas interpretaciones: si algo de la violencia los atraviesa como a todos, el no ejercerla contra terceros es también un acto de denuncia. En ese punto también pareciera haber un cuestionamiento de la sociedad que se ofrece solamente a partir del consumo, el éxito y la belleza. Los emos tienen muchos puntos de contacto con los punks, como la afirmación de "no hay futuro".

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