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La crisis financiera reduce los fondos de pensiones chilenos

AFP
Los cambios de la divisa estadounidense y las fluctuaciones del mercado accionario han terminado por afectar los fondos de pensiones en Chile.

Paul Walder
Santiago (Chile)

Hacia finales de julio, el valor de los fondos de pensiones de los trabajadores chilenos superaba los 108.000 millones de dólares, una gran cifra, en especial para una economía pequeña como la de Chile, con un producto anual de 170.000 millones.

Pese a los grandes números, este gran ahorro ha venido disminuyendo durante los largos últimos meses. Un trance que ha venido descendiendo de manera paralela al desenvolvimiento de la crisis financiera internacional. Desde que emergió la crisis de las subprimes en Estados Unidos, hace aproximadamente un año atrás, este fondo perdió, según informa la Superintendencia de Administradores de Fondos de Pensiones (AFPs), 6.416 millones de dólares, equivalente a un 5,6 por ciento.

Es necesario dar una breve explicación. El sistema de ahorro para la vejez en Chile es individual, obligatorio y administrado por firmas privadas. El fondo se invierte en diferentes instrumentos, que van desde toda la gama de la renta fija a la variable. Puede invertirse en Chile como en otros mercados en una proporción determinada por una normativa. Actualmente, las AFPs pueden invertir cerca de un 45 por ciento en el exterior.

Los trabajadores no pueden retirar sus ahorros hasta el momento de la jubilación. Pero pueden elegir el tipo de inversión que quieran, la que está organizada en cinco tipos de fondos, los que van, en diversos matices, desde la renta variable al de renta fija. En otras palabras, desde los más riesgosos a los menos riesgosos.

Tras esta necesaria aclaración, es posible explicar el actual drama. El organismo fiscalizador de las AFPs privadas ha informado también que a julio la rentabilidad de todos los fondos, con la sola excepción del fondo E (que invierte en su totalidad en renta fija), tuvieron retrocesos debido a la caída de todos los mercados accionarios, tanto en el exterior como en Chile. Según esta información oficial, una persona que tenía 30 millones en su cuenta en julio del 2007, en estos momentos tiene aproximadamente 28.320.000 pesos.

Los administradores de los fondos consultados han restado dramatismo a esta pérdida. Es asunto del mercado, lo que sube tiende a bajar, lo mismo que ¿ahora- lo que baja tenderá a subir. Por tanto, la recomendación pública hecha por los administradores a través de la televisión chilena es de mantenerse en los fondos de renta variable, de no tomar decisiones apresuradas. La clásica sugerencia de las AFPs hecha a los trabajadores a través de cartillas y octavillas es la siguiente: a las personas más jóvenes, a quienes les faltan décadas para la jubilación, les recomiendan mantenerse en los fondos de rentas variables, desde el A al D. A las personas mayores, ya cerca de la jubilación, la sugerencia es pasarse al fondo de renta fija.

Siguiendo con esta lógica, un cotizante que haya seguido esta recomendación no habría perdido su capital al momento de su jubilación. Tal como informa la superintendencia, el Fondo E es el único con rentabilidad positiva, por tanto una persona que jubiló hace un mes atrás no hubiera sufrido la pérdida. Los que sí la han tenido durante este año, dicen los administradores, tienen tiempo para recuperarse. Esa es, al menos, la teoría.

Sin embargo, hay quienes no están tan tranquilos. Hace más o menos un año atrás, el centro de estudios económicos Cenda envió una carta a la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados alertando sobre este síndrome. No hubo respuesta. Meses más tarde mandaron otra carta. Lo mismo. Sólo este mes, tras un largo período de pérdida del patrimonio de los trabajadores, los diputados se reunieron con los economistas de Cenda, quienes le han pedido apoyo para que el gobierno intervenga y resguarde de forma segura los ahorros. El asunto, han dicho, se estudiará...

"El deber del Estado es poner a resguardo los recursos de los imponentes, que no pierdan esos recursos", comentó Hugo Fazio, director de Cenda, a Terra Magazine. Por eso las cartas, por eso los avisos. "Los hechos nos daban la razón, no se trataba de ninguna alarma injustificada. Por lo menos están advertidos".

Cenda tiene cálculos bastante más dramáticos y alarmantes que los oficiales. Al 12 de agosto del 2008, día en que efectuó la presentación ante la Cámara de Diputados, las pérdidas sumaban 12.970 millones de dólares, equivalentes al 11,32 por ciento del fondo total. Sin embargo, quienes tienen sus ahorros en el fondo A, dice un informe de Cenda, han perdido en el período un 16,64 por ciento de los mismos. El fondo E no ha tenido pérdidas, pero representa sólo el 2,6 por ciento del total. Con este cálculo, una persona con un ahorro de 30 millones en el fondo A ha perdido en un año casi cinco millones. Le quedarían sólo 25 millones.

Para la mayoría de estas personas, la pérdida ya se ha realizado. El daño está hecho. Un cambio de tipo de fondo ahora no resuelve el problema. "Eso demuestra que la forma en como están colocados los recursos de las AFP parecen una lotería. El ahorro dependerá de cómo le va al trabajador con esa lotería. Es absolutamente volátil. ¡Y este es un mecanismo de seguridad social! ¿Se puede apostar con un mecanismo de seguridad social en la lotería? Eso no es seguridad social, eso es especulación financiera. La seguridad social debiera garantizar un rendimiento de los ahorros de las personas".

La gente, los imponentes, no han reaccionado. No se cambian masivamente de fondo. Pese a haber perdido más de un diez por ciento, hay tranquilidad, o desconocimiento. La gente, dice Fazio, no reacciona con rapidez. Pero hay una explicación a esta inercia. "Lo que ha pasado es que el derrumbe de los mercados accionarios no ha sido parejo. Todo esto, bien se sabe, comenzó hace un año atrás con la crisis en EE.UU. y se amplió rápidamente a todas las economías industrializadas. Pero durante varios meses las economías emergentes, los títulos de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) siguieron subiendo. Muchas de las colocaciones se hicieron en esos títulos. Pero ahora éstos han comenzado a moverse con más rapidez hacia abajo".

Es bien probable que en los meses siguientes las rentabilidades sigan cuesta abajo. Pero sería parte de un ciclo descendente, del mismo modo como hubo uno ascendente por varios y largos años. Un argumento que Fazio -como muchos otros economistas a lo ancho del mundo- no comparte.

"Porque esta es la crisis más grande desde 1929. La magnitud del colapso todavía está por verse. Lo único que podemos decir es que la crisis está en un momento ascendente. Si termina mañana, pasado mañana, no lo sabemos. Pero en general, los analistas estiman que terminará el 2009, hacia finales del 2009. Y otros el 2010 o 2011. El economista estadounidense Paul Krugman dice que la crisis tiene forma de 'L': se produce la caída y se mantiene en un nivel muy bajo. Eso significa que los mercados tienden a no recuperarse".

Y allí están las inversiones. "Si hay un crack bursátil, las AFPs no se harían responsables", porque esa no es su responsabilidad. Su responsabilidad es canalizar recursos, no la responsabilidad social. "Por eso que el resguardo debe hacerlo el Estado. Nosotros hemos dicho que esa situación es posible que se produzca".

El problema de fondo es la lógica del sistema, que busca estimular la inversión financiera. Las más altas rentabilidades se producirían en lo más riesgoso. Por eso que prácticamente todos los fondos y casi todos los trabajadores están en los fondos más riesgosos. "Esa es la lógica, que es cierto en parte: hay una relación entre mayor riesgo y mayor ganancia, pero también entre mayor riesgo y mayor pérdida. Momentos buenos, como los últimos años, y malos, como ahora".

Como ha dicho el economista, "por lo menos están advertidos". Y ante un crack, que nos sirva de consuelo.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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